lunes, 10 de enero de 2011

Tu casa

Siento el impulso del pistoletazo de salida en una importante carrera que hay que ganar. Pero  al final de mi carrera no existe una meta de esas ideales  con sonrisas, flores, botellas de cava, aplausos y abrazos. Mi meta es distinta: es una meta de mierda, una meta desafortunada, sin gente y felicitaciones, nada de cava, nada de alegría, ni siquiera una mísera serpentina. Llevo tiempo siendo incapaz de decir que no a cualquier cosa que me confunda aún más de lo que ya estoy. Llevo tiempo corriendo sin llegar a ninguna parte: ni a la meta  ideal ni a la tenebrosa, a ninguna. Evito afrontar la realidad y estoy tan perdida que fuera, en la antesala de tu casa, en la entrada del templo del oráculo, me siento como en esa escena de La Historia Interminable en la que el protagonista tiene que enfrentarse al paso entre unas esfinges que te destruyen con rayos láser si dudas. En este momento estoy dudando y es peligroso, ¿si  las personas afrontan encrucijadas más difíciles  y son capaces de  retroceder a tiempo, por qué no voy yo a poder hacer lo mismo? 

...Me largo a cualquier otra parte ...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Hacia el camino de la construcción

____DESTRUCCIÓN: Dícese de algo casi imposible de reconstruir. Ruina, asolamiento, pérdida…

 Después de casi una década he recuperado mi afición por  visitar al señor pozo. Nos hemos reencontrado hace sólo unos meses. Lo amo y lo odio, lo detesto y lo adoro. No puedo vivir sin él y me  doy asco por ello. A veces sólo lo rodeo. A veces me subo y camino de puntillas sobre su borde. Es como un preámbulo: doy vueltas en círculo una y otra vez haciendo  equilibrios para no resbalar. Siento el peligro  y me gusta. Otras veces-cada vez con más frecuencia- soy  valiente y  traspaso el miedo. Abandono la superficie y me lanzo de cabeza. ¡Quiero  rozar el suelo pero todavía no lo consigo!, ¿qué más tengo que hacer? Si consiguiera llegar a lo más profundo creo que podría empezar a remontar. Quizá sea eso lo que busco cuando me acerco al pozo.  A veces pienso que si me tirara con todas mis fuerzas  lograría de una vez por todas llegar hasta donde no se puede excavar más. Igual allí abajo me enfrentaría a las dos opciones posibles: quedarme  para siempre  o subir de una puta vez. En  mis ensoñaciones me imagino sola, en medio de una negrura aterradora (creo que el pánico que le tengo a la oscuridad podría convertirse en una novela que probablemente nunca termine).   Me visualizo subiendo poco a poco, aferrándome  a las piedras que sobresalen de las paredes. Una mano, un pie, la otra mano, el otro pie… y así, lentamente, comienzo a acercarme a la superficie.  Aunque estoy agotada, ese pequeño puntito blanco de luz que cada vez se hace más grande me anima a trepar con más furia. Sigo subiendo, me impulso, me araño, me dejo la piel en esas jodidas piedras de lava, me transformo en una escaladora profesional…  Sueño con lograrlo, con salir a la superficie y  reencontrarme con la luz del sol (o de la luna). Lo deseo con todas mis fuerzas.

Pozo= pre-destrucción